- Los aranceles anunciados por EE UU y China tienen poco peso en el volumen total de intercambios, pero atacan donde hacen más daño comercial o político
Sandro Pozzi - Xavier Fontdegloria - Nueva York - Pekín - El País
Donald Trump odia el déficit comercial. En su lógica es la evidencia de que EE UU pierde en el mercado global porque compra más de lo que vende al resto del mundo. Por eso convirtió la reducción de esta brecha en un pilar central de su política económica, especialmente con China. La disparidad con el país asiático creció el año pasado en la categoría de bienes un 8%, hasta alcanzar los 375.200 millones de dólares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario