- Tras su épico discurso en el Sindicato Metalúrgico de São Bernardo, el expresidente se enfrentó en Curitiba a la otra cara de la moneda: los festejos por su encarcelamiento
Gil Alexi - Curitiba - El País
El expresidente brasileño Lula da Silva vivió un día agridulce con su histórico encarcelamiento por corrupción y lavado de dinero. Después de un épico discurso de despedida en el sindicato metalúrgico de São Bernardo fue ovacionado por los suyos, en el que tal vez sea su último acto popular. Fue allí donde se encontró una pared humana de gente que le pedía que no se rindiera a la policía. Pero a su llegada a Curitiba, Lula se enfrentó a la otra cara de la moneda, con centenas de personas que festejaban en las calles su encarcelamiento.
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