- Creo que “ninguna sombra de corrupción” fue un eufemismo presidencial para no decir lo que ya resulta inevitable concluir: la conducta de Taddei ha envuelto al INE en las tinieblas de la pudrición.
Por Federico Arreola -sdpnoticias
Conviene parafrasear aquello que, en la TV de los años cincuenta, anunciaba la aparición del más poderoso de los superhéroes: ¡Miren! ¡Allá arriba, en el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Superman! (Look! Up in the sky! It’s a bird! It’s a plane! It’s Superman!).
Enseguida la frase actualizada, con algunas interrogaciones:
¡Miren, en el INE se desborda la mierda! ¡¿Es una sombra de corrupción?! ¡¿Es una densa penumbra?! ¡¿Son las tinieblas de la podredumbre?! ¡No! ¡Es todavía peor! ¡Es Guadalupe Taddei!
La pregunta no es si hay pruebas de la corrupción de Guadalupe Taddei, sino cuántas más se necesitan no solo para quitarle la presidencia del Instituto Nacional Electoral, sino para destituirla y hacer que responda por su mala conducta ante fiscalías y tribunales.

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