Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
En un extraño giro en el que pasó de defender como “legal” el operativo conjunto con la CIA en su estado a perseguir penalmente a su fiscal estatal, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, dejó de denunciar la persecución política en su contra desde el gobierno federal, para aparecer ahora como aliada de la presidenta Claudia Sheinbaum en la intención de castigar a César Jáuregui, que ya se encuentra preso en el Penal de Máxima Seguridad de Almoloya, donde ayer le iniciaron un proceso penal por el delito de “traición a la Patria” por el mismo operativo que antes defendía la mandataria panista.
Maru, que en principio estuvo en la mira de la FGR y de la presidenta que intentaron imputarle a ella la responsabilidad de haber colaborado con la CIA en el desmantelamiento de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara, sin informarle al gobierno federal, terminó por sacudirse cualquier responsabilidad y terminó por inculpar ella misma al fiscal César Jáuregui, quién además le estorbaba políticamente por su popularidad en el panismo y su intención de convertirse en candidato a la alcaldía de la ciudad de Chihuahua.

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