Por: Luis Miguel González - El Economista
No hubo terremoto el 19 de septiembre, pero el suelo se ha movido con fuerza en el noveno mes del año y sigue así en octubre. Dije el suelo, pero también los cielos y los mares; las calles y los mercados. Son las guerras en Ucrania e Irán; el incremento en el precio del petróleo; la actividad del Súper Niño y el regreso de las presiones inflacionarias. El alza de tasas de la Fed y la depreciación del peso, son 11.5% en siete semanas. El paquete económico 2027 y la baja en la calificación de la deuda soberana de México, por parte de HR Ratings.
Hay décadas en las que no pasa nada y hay semanas en las que pasan décadas, dicen que dijo Lenin. En estos días se está dando una campanada electoral en Brasil y unas protestas inéditas en Francia. Tuvimos/tenemos manifestaciones de los trabajadores del IMSS y cambios en la Modalidad 40, que ya traen réplicas. Protestas de los tapatíos por agua sucia y el anuncio de una inversión de 13,000 millones para un acueducto sustituto entre Chapala y Guadalajara. La postergación de la cuarta ronda de negociaciones comerciales con Estados Unidos seguida de un acuerdo en el sector aéreo que deshace entuertos del sexenio pasado y reactiva vuelos. Hay un nuevo superávit récord de México con Estados Unidos acompañado de un déficit histórico de México con China. Como telón de fondo, cinco tormentas tropicales que alcanzaron categoría 3 o superior, pero no impidieron que creciera la superficie del territorio nacional afectada por la sequía.
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