viernes, 23 de octubre de 2026

Guadalupe Taddei y su escándalo de corrupción abren otro frente de desconfianza para el INE en la antesala de 2027

  • La presidenta del organismo enfrenta una tormenta por sus presuntos vínculos con proveedores de la dependencia que ponen en el foco su probidad en pleno proceso electoral. Mientras la oposición exige su renuncia

Guadalupe Taddei en la sesión ordinaria del INE, este jueves. Galo Cañas (Cuartoscuro)

Celia Castellano - México - El País

El Instituto Nacional Electoral (INE), el árbitro de los comicios en México, ha atraído los reflectores antes de tiempo y no por la organización de los comicios de 2027 en curso. Un escándalo ha caído como avalancha en la herradura de la democracia y ha dejado una estela de interrogantes en el aire, entre ellas, la probidad de quienes deben vigilar la limpieza de las elecciones. Guadalupe Taddei, presidenta del organismo, ha intentado atajar la crisis que pesa sobre ella con un portal de transparencia y una acusación dirigida a los partidos políticos. Ha rechazado que tenga empresas favoritas y ha dicho que las elecciones no se ganan debilitando al árbitro. Con todo, no ha conseguido disipar las incógnitas que rodean el escándalo de corrupción que crece día a día. Tampoco ha dado respuesta a la evidencia que choca con sus declaraciones.

La crisis ha trascendido los contratos y alcanzado la esfera privada de Taddei. De acuerdo con información y material audiovisual publicado por el diario Reforma, la presidenta del INE mantiene una relación cercana con el empresario José Alfredo Hernández Casillas, proveedor del organismo investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), de la Hacienda pública, por presuntas irregularidades. Fuentes del instituto citadas por el diario y respaldadas con fotografías y videos dejan ver que ambos coinciden en comidas, juegos de cartas y reuniones sociales, una cercanía que apunta a un puñado de irregularidades y violaciones a la ley.

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