Alejandro Encinas Rodríguez - El Siglo de Torreón
El narcotráfico no nace al sur de la frontera de Estados Unidos ni termina al cruzarla. Es un mercado transnacional sostenido por una cadena logística financiera y armamentista que opera en el hemisferio y en el mundo. Por ello, señalar a México como el “epicentro” de la violencia de los cárteles de las drogas busca presentar un enemigo imaginario que funciona para adeptos, pero no describe la realidad del fenómeno y menos aún para atender la problemática.
El narcotráfico no nace al sur de la frontera de Estados Unidos ni termina al cruzarla. Es un mercado transnacional sostenido por una cadena logística financiera y armamentista que opera en el hemisferio y en el mundo. Por ello, señalar a México como el “epicentro” de la violencia de los cárteles de las drogas busca presentar un enemigo imaginario que funciona para adeptos, pero no describe la realidad del fenómeno y menos aún para atender la problemática.
Estados Unidos constituye el mayor mercado de drogas ilícitas del mundo. El fentanilo, la metanfetamina, la cocaína y otras sustancias llegan a su territorio a través de todas sus fronteras marítimas y terrestres, porque existe un mercado capaz de absorberlas y pagarlas. De acuerdo con información de la Estrategia Nacional para el Control de Drogas publicada por la administración del presidente Trump en 2026, 73.6 millones de personas, 25.5% de la población estadounidense, habían usado drogas ilícitas en los últimos años, lo que contrasta con la problemática en México donde la cifra apenas alcanza al 2.7% de la población.
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