Carlos Ramírez - El Independiente
La crisis en el Instituto mexicano del Seguro Social no comenzó con la última revisión salarial se autorizó un aumento menor a la inflación y contrario al discurso oficial de recuperación del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores, ni tampoco encuentra explicación en el desapego de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de un problema en esa institución que se venía a la vista de todos.
La crisis como tal se inició en diciembre de 1970 cuando el presidente Luis Echeverría inició el largo y autoritario camino de designación del director del Instituto por razones político-partidistas: el exgobernador interino de Michoacán Carlos Gálvez Betancourt arribó a la dirección del IMSS sin experiencia en seguridad social. Y desde entonces, apenas un par de directores de los dieciséis pudieran acreditar cierta capacidad técnica para manejar una de las principales instituciones de la política social del Estado.
La crisis se ha agudizado por la apatía y/o sumisión del sector empresarial al permitir la politización en la dirección del organismo y sobre todo en la decisión autoritaria vigente para usar al IMSS como parte de la política social del Estado, cuando su creación obedeció a un motivo único: aportaciones de los empresarios, los sindicatos y el gobierno para un aparato de salud y pensiones de los trabajadores formales.

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