Carlos Ramírez - El Independiente
Después de nueve meses de marchas, protestas y paros de médicos que exigían ajustes salariales, el presidente Gustavo Díaz Ordaz utilizó la tribuna del Congreso durante su primer informe de gobierno –como repetiría el numerito en 1969 sobre el 68 estudiantil– para lanzar la amenaza de que no se podían ajustar en pagos y que en el escenario estaba la desaparición de la política de salud pública del Estado.
En su razonamiento autoritario, el presidente Díaz Ordaz dijo que el presupuesto público estaba limitado: “si el pueblo de México estuviere dispuesto a pagar más impuestos –y sé muy bien que no lo está– para que con ese dinero se pagara a los médicos, yo no tendría, sino que obedecer… las órdenes del pueblo”. Los pagos a los médicos deben ser “razonables y decorosos, más no fuera del marco de las posibilidades económicas del país”.

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