Carlos Ramírez - El Independiente
FOTO: CUARTOSCURO.COM
La crisis salarial en el Instituto Mexicano del Seguro Social reveló una crisis mayor que subyace desde hace prácticamente 55 años: la cobertura de salud de la población ha crecido, pero la burocracia institucional en esa especialidad se ha estado ahogando en un reparto inequitativo de los recursos, y en la base de la pirámide se encuentra una población que cada vez más tiene que exprimir sus bolsillos para pagar salud privada.
El 20 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sorprendió con un decreto de enorme contenido social y popular: la universalización de los servicios de salud pública para todos los mexicanos. Al viejo estilo del populismo capitalista de Keynes, se trató de una acción que tapaba un hoyo (dar salud a todos los mexicanos), pero destapaba otros hoyos: la corrupción en el área de salud, la escasez de instalaciones, la falta de personal médico especializado, el bajo nivel salarial y la falta de inversión en instalaciones para atender a los nuevos usuarios.

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