Alberto Aziz Nassif - El Siglo de Torreón
Hay oficios muy lucidores que, de entrada, generan empatía. ¿Cómo cuestionar a una persona que dedica su vida a luchar contra el cáncer infantil? Obtienen nuestro aval que viene del corazón. La luz cae sobre ellos. En contraste hay otros oficios que, de inicio, cruzan por la suspicacia o el rechazo. Defender, argumentando, los intereses del empresariado es uno de ellos. Los empresarios, como cualquier otro mexicano, no sólo tienen el derecho, sino la obligación de exponer y explicar sus realidades y sus limitaciones. Si el empresariado de un país no lo hace, está dejando un vacío a la especulación, que mucho puede dañar al país. Necesitamos de una interlocución pública y privada, entre el empresariado y sus realidades y el sector público y la sociedad.
En un país de la dimensión de México, esa interlocución allana conflictos innecesarios y abre caminos para llegar a soluciones viables. Detrás de cada acuerdo está la posible inversión, los empleos, el bienestar de las familias. En México, en una etapa muy conflictiva y tensa entre el sector productivo y el gobierno, se creó el Consejo Coordinador Empresarial. Estamos hablando de 1976. Juan Sánchez Navarro fue su fundador y durante muchos años se le consideró el “ideólogo” del sector privado. Justo hace unos días, el presidente del CCE, en la conmemoración del aniversario, lanzó un mensaje que vale la pena leer y tener presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario