León Bendesky - Periódico La Jornada
Las protestas sociales en Europa, iniciadas en París en septiembre pasado son, por necesidad, distintas de las ocurridas en 1968. Hay seis décadas de por medio y el capitalismo, hoy, es muy distinto al de entonces. La sociedad, por supuesto lo es también.
En el 68, el movimiento social expresaba un amplio sentido de crítica cultural y antiautoritaria; contraria a las formas predominantes del poder en las universidades, en los gobiernos, en el ejercicio de la política y, también, en las familias. Las cuestiones y sociales adquirían otro sentido.
Hoy, los rasgos de las protestas sociales en Europa apuntan al descontento asentado en las restrictivas condiciones económicas y de los espacios de la existencia social. Esto sucede de modo ostensible en el limitado acceso a la vivienda.

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