Carlos Ramírez - El Independiente
FOTO: CUARTOSCURO.COMLos políticos mexicanos suelen tropezarse dos o hasta más veces con la misma piedra. El caso de los videos incriminatorios de corrupción en el manejo de contratos del Instituto Nacional Electoral con la consejera presidenta Guadalupe Taddei reproduce casi puntualmente los vídeos del escándalo que se difundieron en marzo de 2004 donde se veía el secretario particular de Andrés Manuel López Obrador, René Bejarano, recibiendo dinero ilegal en efectivo del empresario Carlos Ahumada Kurtz.
La respuesta del entonces jefe de gobierno fue acertada: se trató de un compló de grupos de poder para evitar su llegada a su primera candidatura presidencial en el 2006; el propio Ahumada reveló que los videos se los había comprado el expresidente Carlos Salinas de Gortari y que la decisión de darles utilidad política ocurrió con la facción del jefe panista Diego Fernández de Cevallos.
En el 2004 ocurrió lo que en box se llama el 1-2: los videos de la corrupción se difundieron en marzo y la Procuraduría General de la República liberó en mayo una acusación formal contra López Obrador por la violación o incumplimiento de un amparo en un caso de no respeto a una decisión judicial; ambos casos se basaron en hechos reales, jurídica y políticamente hablando, pero con bastante habilidad el tabasqueño los politizó como parte de su campaña presidencial.

No hay comentarios:
Publicar un comentario