Carlos Ramírez - El Independiente
Foto: Wikimedia Commons
A partir del criterio de que la sucesión presidencial de 1970 buscó la sobrevivencia del sistema/régimen priista después del movimiento estudiantil del 68 que desarticuló el aparato presidencialista de poder, el presidente Luis Echeverría Álvarez se dio a la tarea de reconstruir la estructura autoritaria del priismo absolutista.
El principal desafío que mostró la vertiente popular del movimiento estudiantil fue la de una sociedad independiente de las estructuras priistas y ahí se percató el gobierno que el principal adversario iba a ser la televisión privada. Por lo tanto, el nuevo presidente se dio a la tarea de evitar la autonomía política sistémica de la televisión privada que representaba Telesistema Mexicano, hoy Televisa.
El juego de poder de Echeverría se mostró abiertamente en su segundo informe de gobierno del 1 de septiembre de 1972: una confrontación con la televisión privada a partir de la defensa pública de la sociedad que hoy se define como audiencia. Ahí se establecen los parecidos históricos entre la iniciativa de la 4T en nombre de las audiencias y las decisiones de Echeverría representando a la sociedad, frente al poder ideológico y modulador de conciencias que representaba la programación televisiva.

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