Isaac Katz - El Economista
En el artículo de la semana pasada, “Motores apagados”, apunté que una de las razones por las cuales el crecimiento de la economía ha sido muy bajo es que uno de los elementos que se traducen en una mayor expansión, la inversión tanto pública como privada, está prácticamente apagado.
Como señalé, el gobierno no invierte más porque no tiene cómo financiarla, ya que, además de tener una situación de las finanzas públicas endeble y destinar una inmensa cantidad de recursos para seguir dándole oxígeno a la moribunda Pemex, así como para cubrir los déficits de todas las otras empresas gubernamentales (CFE, Tren Maya, AIFA, Ferrocarril Interoceánico, Mexicana, Litiomex, etcétera), el saldo de los requerimientos financieros del sector público está a tal nivel que el margen para un mayor endeudamiento es prácticamente nulo.
Hay otro factor a considerar: si el sector público destina recursos para financiar proyectos que no cubren el costo de oportunidad social de los fondos públicos, estos tendrían un valor presente social neto negativo, por lo que, en lugar de contribuir a un mayor crecimiento, lo inhibirían. Este es el caso de todos los proyectos caprichosos de López y también serían los ferrocarriles de pasajeros que quiere construir la presidenta Sheinbaum.
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