Veronica Malo Guzmán - Sonora Presente
Confieso que llevo un buen rato intentando entender en qué momento la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán se convirtió en parte de nuestro territorio nacional. Debí distraerme. Hasta donde sabía, México termina en el río Bravo; ahora resulta que también comprende un documento expedido por el gobierno de Estados Unidos al hijo del expresidente. La geografía del bienestar es como la compañía de Slim: expansiva; todo es territorio Morena….
Afortunadamente me asiste la cordura y sostengo que cancelar una visa es una decisión seria. Que el circo comienza cuando Andy convierte una sanción personal en conflicto diplomático, Claudia Sheinbaum la eleva a afrenta contra México y Morena moviliza a la patria para defender el derecho humano de un López a cruzar la frontera que tanto desprecia.
Estados Unidos no removió a un funcionario mexicano, no alteró una elección, no impuso una ley, no intervino en las facultades de nuestro gobierno ni ordenó una investigación. Decidió quién puede presentarse ante su frontera a solicitar entrada, simple y llanamente. Puede tratarse de una señal política, una medida arbitraria, un instrumento de presión o incluso un abuso; mas sigue siendo una determinación estadounidense sobre territorio estadounidense.
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