- En opinión de Federico Berrueto, si la FGR actuara bajo el mismo criterio aplicado a Ángel Aguirre, Rubén Rocha Moya y su fiscal estarían detenidos.
Rubén Rocha Moya. (Cuartoscuro / Fotografía Cortesía)
Por Federico Berrueto - sdpnoticias
Ha pasado mucho tiempo desde que EU solicitó la detención del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve colaboradores. Entretanto, dos relevantes imputados se han entregado: el general Gerardo Mérida, responsable de Seguridad Pública, y Enrique Díaz, secretario de Finanzas. La entrega no fue gratuita; su testimonio ha servido para aportar más elementos que fortalecen la acción judicial contra Rocha Moya. Incomprensible que la defensa del gobierno sea exigir pruebas; no es el momento y, si el gobierno de México no las tiene, -que sí las tiene-, es porque no ha querido encontrarlas.
Al exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, la FGR lo detuvo por ordenar destruir evidencia sobre los hechos trágicos de Iguala, en los que desaparecieron 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa; lo incriminan los testimonios de dos testigos que fueron liberados después de su declaración. A Rocha Moya, la misma dependencia no lo investigó, a pesar de que se documentó que la fiscalía del gobernador había encubierto el homicidio de su principal rival político, Melesio Cuén, en un evento relevante, el secuestro de El Mayo Zambada. Si la FGR actuara bajo el mismo criterio aplicado a Aguirre, Rocha Moya y su fiscal estarían detenidos.
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