León Bendesky - Periódico La Jornada
En 1971, el entonces presidente Richard Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro. Así acabó, de facto, con el acuerdo de Bretton Woods, de 1944, que había creado un sistema monetario internacional para encausar la recuperación económica de la posguerra. El entonces secretario del Tesoro, John Connally declaró: “El dólar es nuestra moneda, pero el problema es de ustedes”. Esa dualidad sigue siendo válida en esencia, en un contexto financiero muy distinto, tanto en Estados Unidos como en el entorno internacional.
Su significado ha variado, ciertamente, pues si entonces la política monetaria de Estados Unidos definía las condiciones financieras globales, hoy expresa el efecto de una gran deuda gubernamental y un distinto escenario político que replantea el papel dominante del dólar. Connally, en versión 2.0, indica que la naturaleza del problema sigue siendo el mismo: el dólar como moneda nacional es un problema global.

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