Carlos Ramírez - El Independiente
Foto: Wikimedia CommonsLas quejas del Gobierno del presidente Miguel de la Madrid Hurtado por la ofensiva de desestabilización de Estados Unidos contra México en 1985-1986 destacaban el hecho de las reformas a la estructura estatista respondían a las exigencias de Washington y aun así la Casa Blanca seguía atacando.
Pero en Washington tenían otros datos: México se había negado a entrar al GATT y el nacionalismo revolucionario –decreciente, pero todavía latente en las estructuras del sistema/régimen/Estado/Constitución/modelo de desarrollo– le dificultaban a la Casa Blanca el comercio y sobre todo las relaciones geopolíticas por el viejo sentimiento anti Estados Unidos en foros internacionales y en la región latinoamericana donde Cuba, Nicaragua, Guatemala y El Salvador impedían la gestión de la geopolítica americana.

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