lunes, 13 de julio de 2026

El silencio de los bancos centrales: cuando hablar menos también es política monetaria y puede ser la nueva norma

  • Kevin Warsh busca romper con la era de la comunicación amplia y aplicar un 'mutis' a la Fed
  • El objetivo es reducir la dependencia de los mercados, aunque esta menor transparencia puede traer más volatilidad
  • La tendencia es global: el Banco de Japón se suma al silencio para castigar a los especuladores del yen

Kevin Warsh, presidente de la Fed. Foto: Bloomberg

Víctor Blanco Moro - Madrid - elEconomista.es

La comunicación de los bancos centrales se ha convertido en las últimas tres décadas en una herramienta más de política monetaria. Y no sólo eso: la retórica, los mensajes y herramientas de guía como el gráfico de puntos de la Fed se han convertido en piezas fundamentales para los señores del dinero, y se han utilizado para orientar a los mercados de cara al futuro. Así, en ocasiones los bancos centrales han conseguido que los tipos de interés del mercado (la curva de tipos de la deuda soberana) se muevan sólo con un discurso, o con un cambio discreto en una frase, e incluso se han conseguido evitar crisis y tensiones importantes en el mercado, como ocurrió en 2012 con el Banco Central Europeo en la presidencia de Mario Draghi. Ahora, sin embargo, están apareciendo las primeras señales de que los bancos centrales preparan un giro en este sentido, que puede iniciar una nueva era caracterizada por el silencio para la política monetaria.

Hay varios ejemplos que apuntan a que se está produciendo este cambio fundamental en la comunicación de los bancos centrales. El primero tiene como protagonista al nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. En la primera reunión de política monetaria de la era Warsh, el nuevo presidente no se ha hecho esperar y ha introducido su visión sobre cómo debe ser la comunicación de la Fed durante su mandato, y se resume en una idea: escueta, en el mejor de los casos.

Warsh quiere eliminar el llamado "forward guidance", es decir, la guía a futuro de la Fed, y ya lo ha dejado claro: ha optado por recortar el mensaje oficial de la Fed en las reuniones de política monetaria, y se negó, en su primer encuentro como presidente, a dar previsiones macroeconómicas o a participar en el 'dot plot', el famoso gráfico de puntos de la Fed, con el que los propios miembros del organismo sitúan dónde creen que van a estar los tipos de interés en el futuro.

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