Claudio Ochoa Huerta - Sonora Presente
Enrique Inzunza no dejaba de acosarla sexualmente. Un día le mandaba videos repulsivos que no merecen ser descritos en ninguna parte y otro día le mandaba juguetes sexuales no solicitados a su casa. A él, como su superior jerárquico en el Poder Judicial de Sinaloa, eso le causaba enfermas emociones.
Por meses, abrumada, ella guardó silencio, pero los ataques del hoy senador de Morena incrementaron. Ante la desesperación comenzó a buscar figuras de mayor peso que fungieran como emisarios para que le pusieran un alto. El gobernador Rocha Moya, teniéndolo como secretario de gobierno, tampoco fue capaz, entre cómplice y entre solapador.
Pero para la suerte de ella, su historia llegó con todos los detalles a los oídos del hombre que realmente mandaba en Sinaloa. Ismael “El Mayo” Zambada, asqueado de los relatos, decidió ponerse del lado de la víctima y dio la orden: ya basta. No fue sino hasta ahí que Inzunza y el gobernador entendieron que debían obedecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario