Mario Maldonado - Sonora Presente
La presidenta Claudia Sheinbaum ha pasado buena parte de sus primeros meses de gobierno sentada con empresarios. Ha tenido reuniones con el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Negocios, el llamado Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, grupos de banqueros, inversionistas estadounidenses, CEOs mexicanos y fondos internacionales. Ha encabezado mesas de trabajo, comidas privadas, encuentros en Palacio Nacional y foros para promover el Plan México. El problema es que, mientras las fotografías y los anuncios se multiplican, la inversión y la economía siguen cayendo.
En el primer trimestre de 2026 la economía mexicana retrocedió 0.8% y confirmó el freno que desde hace meses venían advirtiendo organismos financieros, bancos y calificadoras. A eso se sumó otro golpe todavía más delicado para el discurso oficial. La inversión física del sector público federal cayó 15.6% real anual en el mismo periodo, según datos de Hacienda. El gasto pasó de 212 mil 670 millones de pesos a 179 mil 554 millones. Más grave aún fue el desplome de la inversión física directa, la cual se hundió más de 40%.
El contraste es brutal porque prácticamente no ha habido semana sin una reunión empresarial en Palacio Nacional o sin anuncios sobre nuevas estrategias para detonar inversiones. Desde antes de asumir el cargo, Sheinbaum adelantó que el nearshoring sería uno de los pilares económicos de su administración y colocó a Altagracia Gómez como enlace con el sector privado. Luego vino la creación del Consejo Asesor Empresarial, integrado por algunos de los hombres y mujeres más ricos del país, bajo la promesa de aterrizar proyectos industriales, energéticos y de infraestructura.
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