- JP Morgan eleva ya la probabilidad de recesión global hasta el 35%
- Gunvor, sobre el petróleo: "El punto de inflexión es claramente junio"
- Si no hay solución, la economía se enfrenta a cierres masivos y parálisis
Vicente Nieves - elEconomista.es
"El mundo se está quedando sin tiempo", asegura uno de los grandes expertos globales en energía. La economía global ya se enfrentaba a varios riesgos que hacían dudar de la continuidad del ciclo expansivo mundial, pero pocos habrían apostado a que iba a ser el petróleo el desencadenante de la crisis. Más bien parecía al revés. El exceso de crudo global se había convertido en un viento de cola para la economía, funcionando como una suerte de bajada de impuestos que impulsaba el consumo de los países más avanzados y otras grandes potencias (China y la India, por ejemplo). Ahora, con un crudo disparado y escaseando, la economía global sufre el equivalente a una drástica subida de impuestos (que podría estar a punto de empeorar) en un momento del ciclo que ya parecía frágil por los innumerables nubarrones que se atisbaban en el horizonte. Pero lo peor aún puede estar por llegar. El tiempo se agota y el crudo ya roza el punto de no retorno que puede derribar la economía global.
Pocas veces un shock externo tan evidente y peligroso se ha tomado tan poco en serio respecto a los efectos que puede tener en la economía. Los mercados y los analistas (el mainstream) apostaban por un fin rápido del conflicto que devolvería al petróleo a los 60 dólares. Pero ahora mismo, el crudo está a punto de convertirse en el mayor problema para la economía global, sobre todo en aquellas regiones donde el crecimiento ya era débil y que, además, coincide casi en su totalidad con las que son más dependientes de las importaciones de petróleo. Aunque el petróleo cae con intensidad este miércoles ante el acercamiento entre EEUU e Irán, el Brent sigue superando los 100 dólares por barril, muy por encima de los precios previos a la guerra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario