- Decisiones en caso el Rocha, consideradas erróneas y dilatorias, agravan la tensión con EU y podrían detonar crisis económica mediante sanciones financieras similares al caso Venezuela.
Por: Federico Rubli Kaiser - El Economista
Las decisiones de la presidenta CS en el “Affaire Rocha” han sido una cadena de errores: (A) desconocer unilateralmente el tratado de extradición con Estados Unidos (EU) con el pretexto de que no hay pruebas contundentes de los cargos que se le imputan; (B) pedir a EU, a través de la FGR y la SRE, que se proporcionen “pruebas completas” de lo que se le acusa a Rocha y a 9 cómplices, para que la Fiscalía “evalúe los méritos de las pruebas”; esto es fingir desconocer el funcionamiento del sistema judicial estadounidense. El tratado deja en claro que para la petición de extradición no se requieren pruebas; estas se presentarán en forma completa en el juicio en el país que solicitó la extradición. Lo que diga la FGR al respecto carece de total validez. (C) La intempestiva ida de CS a Palenque “coincidió” con lo que Rocha había negado contundentemente de pedir licencia a su cargo; (D) dicha licencia, junto con la reiteración de que están esperando las pruebas para evaluarlas, son tácticas dilatorias para no entregar a Rocha. (E) El llamado a la “unidad nacional” fue una decisión torpe y desafortunada, ya que identificó a CS como encubridora del crimen organizado.
Todo indica que la decisión de CS sigue siendo la de no enviar a Rocha a enfrentar al Gran Tribunal de Nueva York. La opción para Rocha de convertirse en testigo protegido se le cierra, además de que no sabemos qué tan dispuesto esté de hundir a AMLO. El problema es que cada día que CS se empeñe en su decisión, el conflicto de la relación bilateral escalará más, convirtiéndose en una crisis, si es que no lo es ya.
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