Julio Agudo - El Economista
En medio de la caída al mínimo histórico de la aprobación a su gestión por parte de los estadounidenses, el polémico presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, presuntamente fue objeto de un frustrado intento de ataque a tiros durante la Cena con la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en el Washington Hilton, que no sólo interrumpió este evento de gala, sino causó conmoción entre los asistentes, entre ellos, varios miembros del gabinete trumpista.
Si algo distingue al mandatario estadounidense, es que es un “maestro” en el uso del “marketing” a través de los medios de comunicación, y es que, tras el tiroteo en la Cena de Corresponsales, registrado el pasado 25 de abril, su equipo de comunicación no tardo en capitalizar el evento, al enmarcar el ataque de Cole Tomas Allen no solo como un acto criminal, sino como la consecuencia directa de la “retórica de los medios”.
Al usar este incidente para cuestionar la seguridad del establecimiento, Trump refuerza su marca de “el hombre que el sistema no puede proteger porque es una amenaza para el propio sistema”. Es una técnica de posicionamiento de identidad donde él siempre es el protagonista de una epopeya.
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