Enrique Krauze - Sonora Presente
Llegará el día en que un nuevo régimen deje de reivindicar las vidas de los narcotraficantes “que también son pueblo” y las de sus socios políticos “que representan al pueblo”, para honrar en cambio las historias de los hombres y mujeres del pueblo. Héroes anónimos de los campos, mares y ciudades: trabajadores, profesionistas, empleados, empresarios. Gente de bien y de paz, gente honesta y digna.Política
En un acto de justicia, se debería empezar por Sinaloa. Entonces ya no serán los hijos de Badiraguato los héroes de los corridos de feria y los corrillos del poder. Otros personajes aparecerán en los libros de texto, los discursos públicos y las charlas de sobremesa: sinaloenses eminentes.
Imagino esa recuperación como quien revisa unas viejas postales. Las más antiguas serían históricas. En una de ellas, un grupo de hombres golpea con la cadera una pelota pesada. Es el “ulama”, supervivencia del antiguo juego de pelota mesoamericano. En Sinaloa se conservó y se juega, no como pieza de museo, sino como tradición viva.
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