domingo, 3 de mayo de 2026

Inzunza. De Badiraguato a Brooklyn (con escala en el cinismo)

Veronica Malo Guzmán - Sonora Presente

Hay sonrisas que no duran lo que dura todo un ciclo  político. Hay sonrisas que apenas alcanzan para la fotografía del fin de semana en el terruño, antes de que la geografía cambie de golpe: de la Comisión Permanente a una celda con número.Política

Hay sonrisas que no son expresión de tranquilidad, sino de cálculo. La de Enrique Inzunza entra en esa categoría: sonrisa de dos días en Badiraguato; sonrisa de video bien editado, sonrisa de “aquí sigo”, como si la presencia física sustituyera la fragilidad  política. Una sonrisa que no es certeza, es apuesta. Y cinismo. Si bien, hay que reconocerles, la han sostenido más de lo que uno pensaría. A ver al senador cuánto le dura…

Anuncia que no pedirá licencia. Traducción: no suelta el fuero. Y hace bien, si lo que busca es tiempo. Ignacio Burgoa lo dejó claro hace décadas —y Morena lo ha convertido en manual de supervivencia—: la licencia para los legisladores no extingue la protección, el juicio de procedencia sigue siendo el cuello de botella. Así que no hay heroicidad en quedarse; hay instinto. El escaño como escudo, la Comisión Permanente como trinchera, la Constitución como paraguas… selectivo.

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