- Durante el Mundial 2026, México celebró con murales y ajolotes mientras 133 mil personas seguían desaparecidas. La distancia entre ambas escenas es el síntoma más claro de un país que no ha aprendido a pensar en sistemas.
Eduardo Navarrete - Forbes México
Foto: EFE/ José Méndez
México tiene una inusual habilidad para convertir las oportunidades en decoraciones. Durante la inauguración del Mundial 2026, mientras el Azteca lucía sus murales y el ajolote presidía la ceremonia como mascota de una nación que protege sus símbolos antes que a sus ciudadanos, afuera se coreaba algo muy distinto, “México campeón en desaparición”. Madres con fotos en mano reclamaban que más de 133 mil personas, simplemente se perdieran. El estadio celebraba. Las madres seguían su búsqueda. Y la distancia entre ambas escenas era el mejor retrato de cómo funciona, o no, el sistema.
Conviene distinguir dos palabras que suenan parecido y significan cosas distintas. Pensar de manera sistemática es contar con un método, avanzar paso a paso, no saltarse las instrucciones del manual. Pensar sistémicamente es ver el tejido, no los hilos. Es entender que una guerra en Ucrania puede encarecer las tortillas en Coyoacán, que los tacos de la esquina tienen huella geopolítica, aunque el taquero ni lo intuya.

No hay comentarios:
Publicar un comentario