Salvador García Soto - Expreso
Con el argumento pueril de que no asistiría al Estadio Azteca, a la inauguración del Mundial porque prefería “regalarle mi boleto a una niña pobre”, la Presidenta de México brilló por su ausencia en la histórica ceremonia de arranque de la tercera justa mundialista que tiene lugar en nuestro país y, refugiada en la alcaldía Gustavo A. Madero, Claudia Sheinbaum prefirió un ambiente controlado, con simpatizantes y beneficiarios de su gobierno, a exponerse al implacable termómetro social y político que suelen ser las concentraciones en eventos masivos.
Es cierto que a la doctora no le gusta el futbol ni entiende mucho de ese deporte, pero su presencia en el evento inaugural sin duda era importante para darle realce al evento y mostrarle al mundo su también histórica presidencia femenina. Pero como siempre se dice, los vacíos en política se llenan, y a falta de la primera Jefa de Estado mexicana, la FIFA decidió mandar un mensaje del empoderamiento femenino al invitar a la actriz mexicana Salma Hayek, para que diera el mensaje de bienvenida a México y al Mundial 2026, cosa que por lo demás la oriunda de Veracruz hizo magistralmente llenando el enorme escenario con su belleza, presencia y calidez mexicanas.
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