Carlos Ramírez - El Independiente
FOTO: CUARTOSCURO
A pesar de que la educación es considerada como pieza estratégica de todo modelo de desarrollo, autoridades y trabajadores le han perdido el respeto: no se sabe ya a quién irle, si a los plantones de la CNTE o a la suspensión futbolera inducida por la Secretaría de Educación Pública.
La decisión oficial de declarar feriado educativo en los partidos de México en las tres plazas donde se desarrollarán juegos del mundial de futbol se ha justificado –como declaración de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, oficial que pasará a la historia– con la argumentación de que escuelas y trabajadores en traslados urbanos son un estorbo para los turistas que necesitan disfrutar la capital de la República. Pero al final nunca llegaron los cinco millones de visitantes futboleros prometidos.
Y la verdad es que Brugada echó mano a todos su talento de movilización social que aprendió en los grupos urbanos de paros y choques en la delegación Iztapalapa y en la zona franca de San Miguel Teotongo para ofrecerles a los invisibles visitantes verdaderos tours que sólo la imaginación morenista ha podido cristalizar:

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