- Más allá del resultado de las elecciones presidenciales en EE UU, un primer balance es que el ‘bad hombre’ tiene más amigos de los que se le atribuían
Jorge Zepeda Patterson - El País
Manifestantes protestan este miércoles en San Antonio, un día después de las elecciones presidenciales en EE UU.ERIC GAY / APMás allá del resultado que arrojen las elecciones en Estados Unidos —algo que probablemente sabremos hasta el fin de semana y eso si es que el asunto no termina en tribunales—, un primer balance es que el bad hombre tiene más amigos de los que se le atribuían. Como todo villano que se respete, al final de la película y cuando ya lo creíamos muerto, regresa para asestarnos un último susto o algo peor.
Los pronósticos de un triunfo razonablemente holgado de Joe Biden, el opositor demócrata, han fallado pese a la unanimidad de las encuestas y los especialistas. Una primera víctima de esta jornada electoral, me parece, es la industria del sondeo. O las metodologías y técnicas de levantamiento ya no son confiables en la era de las redes sociales o las simpatías por Trump son a tal punto vergonzantes para una parte de los ciudadanos que solo se atreven a expresarse en la intimidad de una boleta electoral. Tal podría ser el caso, por ejemplo, del voto latino a favor del “enemigo de los hispanos”, alrededor de un 30%. Y no solo se trata de la población de origen cubano, que por razones específicas siempre se ha inclinado por los republicanos.

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