Raúl Zibechi - Periódico La Jornada
En periodos de honda confusión como el que hoy vivimos, agudizado por un tsunami de informaciones que nublan la comprensión, conviene fijar la atención en aquellos datos que no dependen de los antojos del momento y encarnan tendencias profundas. No deberíamos limitarnos a la información económica, que tiene un peso considerable, pero no definitorio.
Quiero desplegar algunos elementos para llegar a la conclusión de que la decadencia imperial es inevitable, más allá de quién esté al frente de la Casa Blanca en los próximos cuatro años. Donald Trump o Joe Biden pueden acelerar o enlentecer dicha decadencia, pero en modo alguno pueden evitarla. En el mismo sentido, el ascenso de China y de Asia-Pacífico no depende de factores de coyuntura, aunque no vislumbro una hegemonía china, sino un mundo multipolar.
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