Simón Levy - El Financiero
Mientras que el mundo comenzaba a olvidar que la fuente más grande y permanente de riqueza está en las cosas más básicas de nuestra existencia, el Covid-19 ha venido a recordárnoslo. Mientras los fierros se deprecian y el mundo físico se detiene, las mentes y las ideas con valor son el semillero de una nueva realidad y de una economía poderosamente nueva basada en el regreso a los orígenes de la convivencia humana.
Debemos así preguntarnos, ¿Qué crea hoy más valor: fabricar millones de pares de zapatos o diseñar sus prototipos? ¿Ensamblar televisores o producir prototipos de diseños industriales? ¿Cómo acelerar la transformación de obreros en ingenieros? El valor de las ideas y de la creación superará a cualquier país capaz de maquilar millones de pares de zapatos anuales.
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