Carlos Ramírez - Debate
Desdeñado, repudiado, apartado casi con asco, sin espacios en medios, Donald Trump le quitó la mitad de los electores a los demócratas, al expresidente Barack Obama, al cártel de las encuestas, a los grandes y poderosos medios de comunicación, a los más prestigiados columnistas y editorialistas, al sistema electoral pensado para gobernar con una élite de grupos de interés y a todos los que predijeron que estaba derrotado antes de las elecciones.
Pero el problema no es personal o de victoria propia, sino que Trump volvió a dejar claro que existe una gran parte de la sociedad estadunidense que había sido desdeñada por el establishment demócrata-republicano y sobre todo la gran coalición Clinton-Bush-Obama que tenía el control del aparato de inteligencia y seguridad nacional y al complejo militar-industrial-mediático-tecnológico-corporativo-espionaje que había construido un Estado policiaco de control social, éste sí el verdadero fascismo estadunidense.
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