Negocios y empresa
Miguel Pineda - Periódico La Jornada
Parecería que la distribución de la riqueza es lo más fácil del mundo. Se piensa que el gobierno federal toma la decisión y casi en automático la población recibe los recursos. Por desgracia, no es así. Es más eficiente la entrega de refrescos y comida chatarra en los lugares marginados que la de dinero en efectivo.
Desde que terminó la Revolución Mexicana se han hecho miles de intentos para mitigar la marginación a través de la distribución de recursos por medio de subsidios en especie o con dinero en efectivo. Se han desarrollado bancos gubernamentales para tal fin, se han incorporado gobiernos estatales y municipales para que vigilen el proceso, han participado bancos privados, ejidos, cooperativas y otras organizaciones sociales e incluso religiosas y se han formado brigadas para llevar los recursos a las comunidades más necesitadas, pero hasta el momento todos los esfuerzos han sido insuficientes.
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