Salvador García Soto - El Universal
El regreso de Ricardo Anaya Cortés a la escena política no es casual ni gratuito. El excandidato panista eligió para su retorno un momento en el que las crisis se le juntan y le empiezan a crecer al presidente y es evidente que el aún joven político del PAN vuelve para retomar la estrategia de contraste que en su momento —la campaña presidencial de 2018— le deshicieron en pedazos, entre la popularidad arrolladora del candidato Andrés Manuel y el embate despiadado del gobierno peñista que operó en su contra con los instrumentos del Estado. Lo que intentó fallidamente en la campaña, lo volverá a intentar ahora Anaya: ser el opuesto de López Obrador, contrastar sus ideas y sus propuestas del pasado con una visión más fresca y de futuro; pero la parte más difícil y que no está claro que pueda lograr, es saber si Ricardo Anaya tiene los tamaños y puede convertirse en ese líder que hoy no tiene la oposición política del país para enfrentar la fuerza del lopezobradorismo.
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