Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Después de ver la forma como Marcelo Ebrard manejó la comparecencia pública este lunes, tras forjar un acuerdo con los hospitales privados para que se sumen al esfuerzo en la lucha contra el coronavirus de manera voluntaria, el presidente Andrés Manuel López Obrador debe estar tranquilo.
Tiene en el secretario de Relaciones Exteriores, su cargo nominal, lo que ha venido adoleciendo durante el sexenio, a un auténtico líder de gabinete, capaz de resolverle los principales problemas, en el momento más complejo de su sexenio. Lo que ahora tendría que hacer, si está dispuesto a que crezca como el sucesor eficaz que necesitará para consolidar su proyecto, es que lo cuide y no lo traicione.
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