- Los países redoblan sus planes de ayuda para sostener la actividad. Economistas de distintas ideologías destacan la importancia de los poderes públicos en la crisis

Hospital St. Thomas, en Londres.TOBY MELVILLE / REUTERS
Han sido semanas, pero parecen meses. Y, si todo sale como marca el guion escrito por los expertos, con el paso de los años la historia probablemente se cuente más o menos como sigue: a principios de 2020 las economías occidentales vieron caer, una detrás otra, todas las piezas de su engranaje por un coronavirus. Primero los confinamientos para evitar los contagios obligaron a echar al cierre al sector servicios, pilar de la economía en este lado del mundo. Tras él fueron la industria y la construcción, que dejaron en tiempo récord un horizonte yermo. Los Estados quedaron, durante semanas, como único dique de contención para evitar que el hundimiento fuera total.
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