Denise Dresser - El siglo de Torreón
En esta pandemia estamos perdiendo certezas, vidas, planes, la capacidad de imaginar el futuro y sus
contornos. También nos están arrebatando el derecho a la duda. Todo dubitativo, todo apóstata, todo aquel que ose
preguntar qué está pasando con la llamada “Cuarta Transformación” es enviado
al paredón presidencial, y fusilado ahí
como enemigo. Cualquiera que suene la
alarma, señale los riesgos, identifique
las contradicciones e intente explicarlas
es descalificado por su supuesto “odio”
al presidente y a sus políticas. Ante la
exigencia de abdicación crítica, la duda
se ha vuelto antipatriótica.
Pero, ¿cómo no dudar de la respuesta
gubernamental ante la crisis, cuando es
claro que la 4T no se preparó lo suficiente? No reconvirtió hospitales a tiempo, ni
adiestró al personal de salud con antelación, ni adquirió ventiladores o mascarillas antes de que hubiera escasez en el
mercado internacional, y fuera necesario
comprarlas casi al doble de su costo original.
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