lunes, 13 de abril de 2020

DERECHO A LA DUDA

Denise Dresser - El siglo de Torreón
En esta pandemia estamos perdiendo certezas, vidas, planes, la capacidad de imaginar el futuro y sus contornos. También nos están arrebatando el derecho a la duda. Todo dubitativo, todo apóstata, todo aquel que ose preguntar qué está pasando con la llamada “Cuarta Transformación” es enviado al paredón presidencial, y fusilado ahí como enemigo. Cualquiera que suene la alarma, señale los riesgos, identifique las contradicciones e intente explicarlas es descalificado por su supuesto “odio” al presidente y a sus políticas. Ante la exigencia de abdicación crítica, la duda se ha vuelto antipatriótica. Pero, ¿cómo no dudar de la respuesta gubernamental ante la crisis, cuando es claro que la 4T no se preparó lo suficiente? No reconvirtió hospitales a tiempo, ni adiestró al personal de salud con antelación, ni adquirió ventiladores o mascarillas antes de que hubiera escasez en el mercado internacional, y fuera necesario comprarlas casi al doble de su costo original. 

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