- Al menos 125.000 personas se manifiestan en el país. La policía aumenta la presión con más de 1.700 detenciones
Silvia Ayuso - París - El País
El intenso despliegue policial no impidió que miles de chalecos amarillos volvieran a salir el sábado a las calles de París y de otras ciudades francesas para expresar su “hartazgo” ante un gobierno que, afirman, está “desconectado” de un “pueblo” que no hace más que ver cómo se degrada su nivel de vida. Aun así, el fuerte dispositivo de seguridad, con decenas de miles de agentes que no dudaron en usar gas lacrimógeno y realizar cientos de detenciones preventivas, evitó que se cumplieran los peores presagios: pese a numerosos incidentes y actos vandálicos, la capital no se convirtió en un nuevo campo de batalla, como hace una semana, y el Gobierno renovó su llamamiento al diálogo.
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