Raymundo Riva Palacio - El Financiero
La inestabilidad en la apática comunidad universitaria prendió como un cerillo en pasto seco y comenzó como detonan muchas tragedias, con un incidente menor mal manejado. Hace tres semanas, la directora del Colegio de Ciencias y Humanidades Azcapotzalco, María Guadalupe Márquez, removió un mural que habían pintado los estudiantes hace cuatro años, lo que provocó su protesta inmediata. En la UNAM se vio el problema y hubo voces que sugirieron removerla. No lo hicieron y la protesta creció. Los estudiantes tomaron el plantel. Cuando cuatro días después se tomó la decisión de destituirla, la semilla de la desestabilización estaba sembrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario