Jonathan Ruiz Torre - El Financiero
A un lado de la carretera que parece una calle descuidada, una robusta mujer recarga el mango de una sucia pala en su hombro derecho. Junto a ella transitan los coches a vuelta de rueda, mientras ella con el brazo que le queda libre extiende a los conductores una suerte de canasta hecha de los restos de una botella de plástico atada a un palo.
Pide dinero, mientras su esposo imita la causa del otro lado de la vía bajo un sol que les asa el cabello.
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