En un planeta empujado por Washington y sus aliados israelíes y europeos hacia lo que podría convertirse en un conflicto bélico de pronóstico reservado, inicia mañana el segmento de jefes de Estado y de gobierno de la Cumbre de las Américas. Las mentiras de las últimas semanas, primero de la gobernante británica, Theresa May, sobre el caso del ex espía Serguei Skripal y, más recientemente, del presidente estadunidense, Donald Trump, sobre el nunca confirmado ataque químico en la ciudad siria de Duma, recuerdan las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, pretexto para acometer un baño de sangre, la destrucción del Estado y el patrimonio cultural del país árabe. Curiosamente, este montaje ocurre en el momento en que el ejército sirio culmina, con sólido apoyo ruso, una arrolladora ofensiva y ha liberado al país de terroristas.
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