Enrique Quintana - El Financiero
El Banco de México sacó el hacha. Actuó sin miramientos y decretó un alza de medio punto en su tasa de referencia, para llevarla a 6.25 por ciento.
Aunque el consenso del mercado consideraba que el incremento de medio punto era la opción más viable, el comportamiento de la inflación en la segunda quincena de enero podría haber hecho pensar que tal vez era mejor un incremento más leve, de un cuarto de punto.
Tras el aumento de los precios de las gasolinas y del gas LP, el índice de precios al consumidor tuvo un incremento quincenal de 1.51 por ciento en las primeras dos semanas del año.
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