Detrás de los distractores que representan los discursos de solidaridad con migrantes deportados, las marchas contra el presidente Donald Trump y las promesas de apoyo, la realidad que le espera a los migrantes deportados es crítica: en Mexico no hay empleo, ni salarios, ni bienestar. Los que regresan vienen a reencontrarse con la crisis económico-social que los obligó a cruzar la frontera en busca de empleo.
Los datos son contundentes, con cifras tomadas de diferentes estudios e investigaciones:
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