Miguel Badillo - Contralínea
Hace unas semanas un “experto en materia de corrupción” vino a México para darnos una cátedra sobre este fenómeno de descomposición social y que, según él, para erradicarlo en México se debe trabajar en la parte normativa, en la cultural y en la punitiva, ya que no hay país que genéticamente sea corrupto, sino que se aprovechan las debilidades institucionales para cometer conductas indebidas.
Y vaya que si alguien sabe de corrupción gubernamental es ni más ni menos que el exsecretario de Hacienda y Crédito Público,José Ángel Gurría, actual secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien durante el gobierno priísta de Ernesto Zedillo benefició a la familia de su jefe el expresidente. Entonces les otorgó perdones fiscales a los hermanos Zedillo Ponce de León, para lo cual torció las leyes en la materia para evitar que éstos pagaran los impuestos correspondientes por las diversas empresas constituidas en Chiapas y en la capital del país cuando su hermano Ernesto ocupó la Secretaría de Programación y Presupuesto y después asumió la Presidencia de la República.
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