Rafael Vela Martínez - Bitácoras Políticas.com
La actividad industrial de Veracruz ofreció una señal alentadora en mayo de 2026. De acuerdo con el Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF) del INEGI, la entidad creció 6.8 % a tasa anual (con cifras desestacionalizadas). Este resultado la ubicó entre las cinco economías estatales con mayor aumento del país, después de Hidalgo, Colima, Nayarit y el Estado de México. En contraste, la actividad industrial nacional disminuyó 0.6 % anual con cifras originales. Sin embargo, el mismo indicador obliga a evitar una lectura triunfalista. Frente a abril, la industria veracruzana retrocedió 2.3 % en términos desestacionalizados. La combinación de crecimiento anual y caída mensual significa que existe una recuperación respecto del bajo nivel observado un año antes, pero también una pérdida reciente de impulso. Un dato favorable de un mes no basta para acreditar una trayectoria consolidada, mucho menos un cambio estructural.
Conviene además distinguir entre tasa de crecimiento y nivel de desarrollo industrial. Crecer más rápido que otras entidades durante un periodo no implica haber superado su capacidad productiva, su integración de cadenas de valor, su productividad o su contenido tecnológico. Estados como Nuevo León, Coahuila, Guanajuato, Chihuahua, Querétaro y Jalisco cuentan con ecosistemas manufactureros y exportadores de mayor densidad. Veracruz posee ventajas estratégicas excepcionales, pero aún no las convierte plenamente en una plataforma industrial integrada.

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