Por: Jorge A. Castañeda Morales - El Economista
La semana pasada escribí en este espacio sobre el fenómeno que hoy sostiene a la economía mexicana: el auge de las exportaciones de servidores y equipo para los centros de datos que EU construye a marchas forzadas. Esta semana, Christine Murray retomó el tema en el Financial Times, con énfasis en Ciudad Juárez, que parece volverse la principal beneficiaria del boom.
El nearshoring del que hablamos tantos años nunca llegó como nos lo imaginábamos, con fábricas huyendo de los aranceles para instalarse en el Bajío. Pero a México —un país al que las oportunidades de fuera le siguen tocando la puerta, casi a pesar de sí mismo— parece haberlo salvado uno de los sospechosos menos probables: Silicon Valley. Nos volvimos la plataforma de ensamble de la infraestructura física de la inteligencia artificial y hoy los servidores ya desplazaron a los autos como la principal exportación del país.
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