Por: Arnulfo Rodríguez Hernández - El Economista
En su debut ante los medio de comunicación como presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh anunció cinco grupos de trabajo para revisar y posiblemente reformar el mismo número de áreas relevantes para la conducción de la política monetaria. En particular, un grupo de trabajo hará un análisis de los actuales procedimientos de comunicación de la Fed y propondrá cambios para fin de año. Precisamente el comunicado de política monetaria del 17 de junio ya muestra la influencia de Warsh sobre su contenido: pasó de ser una estrategia de comunicación predictiva a una descriptiva en la que se comenta alguna información económica observada, se reconoce un nivel elevado para la inflación y se menciona la intención de lograr la estabilidad de precios en torno al objetivo de 2% de variación anual.
En este viraje de estrategia comunicativa, la guía prospectiva fue eliminada del comunicado referido. Como el mismo Warsh lo señaló en su conferencia de prensa, la guía prospectiva ya no era apropiada para la coyuntura actual de política. En las minutas correspondientes a la decisión de política monetaria de junio, los participantes indicaron un alto nivel de incertidumbre para el panorama económico debido a varios factores: el conflicto en el Medio Oriente, choques de oferta, aranceles y los efectos inciertos de la inteligencia artificial sobre la demanda, productividad e inflación.
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