Carlos Ramírez - El Independiente
La decisión propia o hasta inducida de dos o tres de los principales acusados por el Gobierno de Estados Unidos de narcopolíticos y por tanto de narcoterroristas marcó el punto final del proyecto lopezobradorista de Morena y abrió una incógnita para el corto plazo: hundirse todos envolviéndose en la bandera nacional o demostrar que Claudia Sheinbaum Pardo recibió realmente el bastón de mando y tendría por tanto la autoridad para replantear el movimiento.
El tiempo apremia. Y los pendientes siguen siendo muy altos: el ahora exgobernador Rubén Rocha Moya y los siete u ocho coacusados tendrían que ser entregados a los sheriffes bajo el Tratado de Extradición, pero habría todavía una quincena de importantes figuras en cargos altos en la República política que no quedarían exonerados, entre ellos, personalidades del círculo familiar íntimo y del círculo político del presidente emérito Andrés Manuel López Obrador.

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